sábado, 18 de diciembre de 2010
Diaguitas.
Ambiente y Localización La cultura Diaguita se desarrolló en el Norte Chico de Chile, que abarca desde el río Copiapó en el norte hasta el Choapa en el sur. Este territorio se caracteriza por un ambiente semiárido, atravesado por múltiples valles y cadenas montañosas que unen la Cordillera de los Andes con el Océano Pacífico. Economía Los Diaguitas vivieron de la agricultura. La construcción de sistemas de regadío les permitió cultivar una gran variedad de productos, tales como maíz, quinua, porotos y zapallos. No esta claro aún si junto con la agricultura practicaron también la ganadería, la que sí fue definitivamente integrada a la economía local con la llegada de los inkas. El mar ofreció a estas poblaciones una gran cantidad de recursos, tales como peces, moluscos y mamíferos (lobos de mar, ballenas, etc.). Para explotar especies de mar adentro, empleaban balsas con dos flotadores hechos cuero de lobo marino.
Arte La manifestación artística más conocida es la cerámica, caracterizada por diseños geométricos aplicados en dos colores sobre una base de otro color. Este tipo de decoración se encuentra en vasijas de distintas formas (ollas, urnas, jarros-pato, cuencos y escudillas). Se caracteriza por diseños muy complejos, que han sido interpretados como probables representaciones de visiones chamánicas. Muchas veces estas vasijas presentan motivos felínicos o representan personajes con atributos felínicos. Se piensa que ciertos diseños geométricos y motivos mascariformes del arte rupestre de la región, fueron realizados por los Diaguitas.
Organización Social Se cree que la sociedad Diaguita estaba organizada en pequeñas aldeas independientes dirigidas por líderes de la comunidad. Pese su pertenencia a una misma cultura, cada valle y quizás cada localidad, mantenía su autonomía. Con la invasión inkaica, la sociedad Diaguita fue reorganizada en sistemas duales, donde cada valle tenía una autoridad que gobernaba la parte alta y otra que gobernaba la parte baja, con esta última subordinada a la primera.
Atacameños
En los valles de las cordilleras de Tarapacá y de Antofagasta, cuyas condiciones de vida, lo mismo que las de la altiplanicie boliviana, fueron en el pasado más adecuadas para el hombre, aparece un pueblo que se extendía por la Puna de Atacama y por las provincias argentinas limítrofes: los atacameños, que destacan debido al brillo de su cultura.
Según las investigaciones, las huellas del pasado de estas tribus retroceden hasta el hombre neolítico; pero también sitúan el apogeo de su cultura entre los siglos IX y XI de la era Cristiana. Ocuparon en la cronología un lugar intermedio entre la aparición de la cultura de Tiahuanaco y el imperio incaico.
Su unidad etnográfica habría atravesado las vicisitudes de la prehistoria y alcanzado a los tiempos históricos.
Fue una raza de tipo bajo: su altura fluctuaba entre alrededor de 1,60 metro para los hombres y 1,45 metro para las mujeres. La medición craneana tropieza con la deformación en sentido fronto-occipital o levantada, que era costumbre de la raza.
De todos modos, su hábitat era difuso, abarcando zonas del sur del Perú, el norte de Chile -especialmente el desierto de Atacama- y Jujuy y Salta en el noroeste de Argentina (habitaron los valles de las cordilleras de Tarapacá y Antofagasta). De su lengua, el cunza o kunza, apenas subsisten palabras aisladas. Esta cultura se conoce principalmente por la arqueología.
Los atacameños vivían en un medio hostil, por la escasez tanto de tierra cultivable como de agua. Sin embargo, fueron simultáneamente agricultores y ganaderos, aunque también practicaron la pesca y la caza con boleadoras, para alimentarse. Pero no fueron agricultores corrientes, sino de técnica y eficiencia muy elevadas. Dicen algunos que los incas fueron discípulos suyos, aunque ambos pueblos pueden haber tomado sus habilidades agrícolas de una fuente común en el Altiplano.
Según las investigaciones, las huellas del pasado de estas tribus retroceden hasta el hombre neolítico; pero también sitúan el apogeo de su cultura entre los siglos IX y XI de la era Cristiana. Ocuparon en la cronología un lugar intermedio entre la aparición de la cultura de Tiahuanaco y el imperio incaico.
Su unidad etnográfica habría atravesado las vicisitudes de la prehistoria y alcanzado a los tiempos históricos.
Fue una raza de tipo bajo: su altura fluctuaba entre alrededor de 1,60 metro para los hombres y 1,45 metro para las mujeres. La medición craneana tropieza con la deformación en sentido fronto-occipital o levantada, que era costumbre de la raza.
De todos modos, su hábitat era difuso, abarcando zonas del sur del Perú, el norte de Chile -especialmente el desierto de Atacama- y Jujuy y Salta en el noroeste de Argentina (habitaron los valles de las cordilleras de Tarapacá y Antofagasta). De su lengua, el cunza o kunza, apenas subsisten palabras aisladas. Esta cultura se conoce principalmente por la arqueología.
Los atacameños vivían en un medio hostil, por la escasez tanto de tierra cultivable como de agua. Sin embargo, fueron simultáneamente agricultores y ganaderos, aunque también practicaron la pesca y la caza con boleadoras, para alimentarse. Pero no fueron agricultores corrientes, sino de técnica y eficiencia muy elevadas. Dicen algunos que los incas fueron discípulos suyos, aunque ambos pueblos pueden haber tomado sus habilidades agrícolas de una fuente común en el Altiplano.
La expansión Inca en Chile
Fue desarrollada por los dos últimos emperadores: Topa Inca Yupanqui y su hijo Huayna Cápac. Esta ocupación dura poco más de medio siglo y se extendió efectivamente en Chile hasta el río Maipo, aunque su aporte es posible observarlo hasta el río Maule.
Bajo su influencia político-económico-cultural quedaron tres pueblos aborígenes chilenos:
- Atacameños
- Diaguitas
- Picunches
Su objetivo básico al expandirse era obtener recursos económicos, por lo cual a las poblaciones conquistadas le impusieron el pago de tributos en especies y en oro. En términos político-culturales, sus exigencias principales eran "...el reconocimiento del Inca reinante como Hijo del Sol y el Culto respectivo...") , así como la adopción del Quechua como idioma oficial. Es importante destacar que el éxito del dominio Inca sobre la zona norte del país se debió fundamentalmente a que Atacameños y Diaguitas presentaban un número escaso de población y el nivel cultural que habían alcanzado no estaba muy distante de la civilización incásica.
A medida que la expansión prosiguió hacia el sur, el dominio se hizo más difícil, ya que debieron enfrentar a los "Promaucaes" (el pueblo araucano).
Las evidencias de la influencia incásica en Chile quedan de manifiesto con la construcción de fortalezas militares ("Pucarás"); redes viales que conectaban el Cuzco -capital del Imperio- con el valle del Mapocho, en la instalación de colonos ("Mitimaes"), quienes tenían como misión introducir las costumbres de dicha cultura y en la cerámica, donde las formas de aribalo y escudillas acusan dicha influencia.
Bajo su influencia político-económico-cultural quedaron tres pueblos aborígenes chilenos:
- Atacameños
- Diaguitas
- Picunches
Su objetivo básico al expandirse era obtener recursos económicos, por lo cual a las poblaciones conquistadas le impusieron el pago de tributos en especies y en oro. En términos político-culturales, sus exigencias principales eran "...el reconocimiento del Inca reinante como Hijo del Sol y el Culto respectivo...") , así como la adopción del Quechua como idioma oficial. Es importante destacar que el éxito del dominio Inca sobre la zona norte del país se debió fundamentalmente a que Atacameños y Diaguitas presentaban un número escaso de población y el nivel cultural que habían alcanzado no estaba muy distante de la civilización incásica.
A medida que la expansión prosiguió hacia el sur, el dominio se hizo más difícil, ya que debieron enfrentar a los "Promaucaes" (el pueblo araucano).
Las evidencias de la influencia incásica en Chile quedan de manifiesto con la construcción de fortalezas militares ("Pucarás"); redes viales que conectaban el Cuzco -capital del Imperio- con el valle del Mapocho, en la instalación de colonos ("Mitimaes"), quienes tenían como misión introducir las costumbres de dicha cultura y en la cerámica, donde las formas de aribalo y escudillas acusan dicha influencia.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Los Onas
Este pueblo se aposentó en la Isla Grande de Tierra del Fuego y ya estaban en este lugar cuando se formó el Estrecho de Magallanes, que separó la isla del continente.
Los onas o selk´nam habitaban en la Isla Grande de Tierra del Fuego, y como desconocían la navegación, se supone que estaban en este lugar cuando se formó el Estrecho de Magallanes, que separó la isla del continente.
Los onas o selk´nam habitaban en la Isla Grande de Tierra del Fuego, y como desconocían la navegación, se supone que estaban en este lugar cuando se formó el Estrecho de Magallanes, que separó la isla del continente.
La variedad de alimentos con los que contaban, tales como guanacos, aves, huevos, vegetales y productos marinos, los llevó a dividirse en grupos de parientes que tenían su propio territorio, generándose disputas cuando los terrenos eran invadidos por personas ajenas al linaje.
Aunque las familias eran nómadas, algunas solían vivir en un mismo lugar, fabricando toldos conformados por un armazón de ramas entrecruzadas y cubiertas por cueros, donde se mantenía una hoguera que los calentaba.
Cuando se desplazaban, se hacían acompañar de perros domésticos. Las mujeres trasladaban las pertenencias, como canastos de fibras vegetales y recipientes de corteza de árbol, y los hombres llevaban armas para cazar o defenderse. Para la caza utilizaban arcos de grandes dimensiones y lanzas, transportando las flechas en un carcaj (caja portátil) colgado a la espalda.
Su vestimenta estaba hecha de cuero de guanaco o de zorro curtido. Si había mucha nieve, cubrían sus pies con una especie de mocasines de cuero. Acostumbraban, además, depilarse el cuerpo y untarlo con grasa de lobo marino. Se adornaban con collares y brazaletes de concha, huesos o piedras, y en la cabeza gustaban de llevar penachos de plumas.
Dentro de la organización social, un personaje de singular importancia era el chamán, a quien se atribuía poderes sobrenaturales y actuaba como curandero, mago o brujo. Practicaban ritos de pasaje o transición, para celebrar el paso de una vida a otra, siendo la más trascendente la llamada hain, que tenía lugar cuando hombres y mujeres pasaban a la pubertad.
Creían en la existencia de un ser superior llamado Temáukel, el que vivía en un luminoso lugar del cielo y vigilaba a los hombres a través de las estrellas.
Los Mapuches.
Los mapuches o gente de la tierra (de mapu = tierra y che = gente) ocuparon Chile entre los ríos Itata por el norte y Toltén por el sur, mezclándose con los picunches y los huilliches.
Los mapuches provenían de la región argentina de Neuquén, y cuando llegaron a nuestro país, cambiaron sus hábitos nómades por el sedentarismo. En el siglo XVI ellos conformaban el conglomerado poblacional más grande de Chile, con más de un millón de habitantes.
Organización socio-política de los mapuches
Los mapuches se organizaban en una estructura denominada sociedad segmentada, que indicaba un conjunto de grupos congregados por el parentesco y el territorio, los que a pesar de compartir costumbres comunes no poseían una unidad política.
El núcleo de esta estructura social llamada tribu era el linaje, integrado por familias que descendían de un antepasado común denominado Pillán. El jefe civil de este linaje era el lonko, un hombre anciano que dirigía el grupo familiar. Sin embargo, el lonko no tenía poder para mandar ni hacerse obedecer; su labor consistía únicamente en aconsejar y solucionar los problemas que surgieran entre los parientes.
El linaje implicaba la posesión de un territorio propio, el que era delimitado claramente y resguardado de la intromisión de cualquier mapuche vecino. En él se ubicaban las familias extendidas, formadas por el padre, la o las madres, los hijos varones casados, sus esposas y vástagos. Una familia de este tipo podía ocupar de siete a ocho rucas. Los linajes emparentados entre sí formaban una agrupación mayor, que era dirigida por el cacique o curaca, quien presidía las ceremonias religiosas y actuaba como juez cuando ocurrían desacuerdos entre miembros del linaje.
En situaciones de conflicto como, por ejemplo, una guerra, se designaba otro jefe para que los dirigiera, denominado toqui, el que perdía autoridad cuando finalizaba la disputa. Su insignia de mando era la clava, una especie de palo con empuñadura cuyo extremo opuesto representaba la cabeza de un pájaro.
Respecto de los territorios ocupados, los mapuches generalmente elegían para vivir las orillas de los ríos. Sin embargo, luego de la penetración española subdividieron sus territorios en distritos, repartidos en la costa, el valle central y la precordillera, a los que llamaron vutalmapu. A su vez varios vutalmapu conformaban los aillarehue o uniones de tribus.
Los grupos familiares vivían dispersos y separados por considerables distancias que les impedían constituir aldeas o pueblos.
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